Un regalo que vale por dos (o tres…)

Hay regalos que cuentan por dos. En un solo gesto, el regalo es doble. En Apadrinaunolivo sabemos mucho de este tipo de regalos, pues es una práctica frecuente el que nuestros olivos tengan un padrino que ha sido obsequiado con el apadrinamiento. Decimos que el regalo es doble, pues agrada tanto al padrino que lo recibe como al olivo que revive desde entonces. De entre todos los regalos, el componente solidario distingue a los que son más especiales.

¿Tienes que hacer un regalo a una persona especial? ¿sensible? ¿concienciada? Con algunas personas quedan descartados de entrada los regalos materiales y es necesario encontrar algo que tenga una mayor carga emocional o que conecte más con sus ideales. ¿Por qué no regalar un apadrinamiento de un olivo?

El perfil de estas personas es muy variable: urbanitas en busca de un vínculo con la naturaleza, personas con antepasados rurales, personas que han vivido una situación de salud grave, personas mayores que quizás tuvieron olivos en su juventud, jóvenes necesitados “de pueblo” o en definitiva, personas con valores firmes, capaces de apoyar causas como la que nos mueve en Apadrinaunolivo.

El olivo que es apadrinado nota enseguida que su destino ha sido modificado. Los árboles, lógicamente, no son muy rápidos expresando su gratitud. Pero lo hacen en cuanto pueden. Agradecen los cuidados, las podas, la eliminación de los chitos excesivos que consumen sus recursos, agradecen que sus frutos se recojan y muestran en poco tiempo un nuevo vigor. Es su forma de dar las gracias al padrino que costea sus cuidados.

Las personas que se encargan de realizar estos cuidados en Apadrinaunolivo proceden de colectivos vulnerables y además, ayudan a frenar la despoblación en Oliete (Teruel).

La cadena que ha generado quien ha regalado el apadrinamiento no se ha detenido en el olivo, continúa su función benéfica dando trabajo a quienes cuidan de los árboles. Seguimos llevando la cuenta del círculo virtuoso que se ha iniciado con el regalo de un apadrinamiento de un olivo y nos sale que… por lo menos, el regalo vale por tres.

Regalo de Empresa

Déjanos decirte que algunos conceptos como el de cesta de Navidad para los empleados necesita de alguna revisión, o por lo menos, no debería de considerarse como una única opción. Si los valores que enarbola tu empresa encajan con los conceptos de solidaridad, concienciación y respeto del medio ambiente, hay una opción de detalle navideño para empleados y colaboradores que personifica estos valores: regalar el apadrinamiento de un olivo.

Es un gesto logísticamente muchísimo más fácil. Cargado de contenido. Duradero. Bonito. Y que creará un sólido vínculo entre empleados, ayudándote a retener talento en tu organización.

Buscando el propósito 

¿Qué sentido tiene hacer un regalo? En principio es siempre un reconocimiento, una muestra de gratitud o un detalle con el que sellar amistad, amor o compañerismo. Son frecuentes entre los miembros de familias, también entre grupos de amigos y en otros entornos profesionales.

Sin embargo, en nuestra sociedad, regalar ha llegado a perder mucho del sentido puro y ha pasado a ser muchas veces una convención en la que media poca meditación, poco sentimiento y poca empatía. ¿Qué regalamos? ¿Algo que nos gustaría recibir a nosotros? ¿Algo que forzosamente encaje en nuestro presupuesto? ¿Algo con que cumplir las reglas sociales? ¿Sabemos escoger qué le hará feliz al otro?

La sociedad de consumo en la que estamos inmersos nos conduce muchas veces a tener que hacer regalos de un modo forzado e inevitable. Regalos que difícilmente necesita ni tampoco gustarán a la persona que los recibe. La presión social nos hace invertir dinero en objetos que acabarán siendo desechados.

Hace unos años una empresa comercializó unas esferas de plástico del tamaño de una pelota de tenis. Estaban vacías. El envase lo dejaba claro: era nada. Un regalo con el que se pretendía lanzar un mensaje a aquellos que lo tienen todo. “Nada es mejor que algo” rezaba el cartón que acompañaba la esfera vacía. Ni siquiera era un regalo barato, a pesar de ser nada, costaba casi 30 euros.

Con esta anécdota, abrimos otro melón: regalar a quien tiene de todo. En este caso es preciso ser muy original para conseguir empatar a quien recibe. La sorpresa se cotiza cara entre aquellos que ven sus deseos materiales satisfechos. Y es en estos casos donde regalar un apadrinamiento de un olivo puede ser una de las mejores opciones.

El sentido de regalar

¿Cuál es el sentido de regalar? Hay varias teorías etimológicas sobre la palabra: “regalar” que procede de la palabra francesa régaler, agasajo o delicia, que a su vez viene del francés antiguo “gale”, de donde deriva la palabra en castellano “gala” entendida como festejo. Otras teorías hablan de un significado monárquico: regalis, “propio de un rey”. También se habla de “caballo de regalo” cuando se refiere a ejemplares que se reservan solo para el lucimiento.  Son teorías distintas pero en todas se desprende el hecho de que el regalo es algo extraordinario, fuera de lo habitual, que eleva a quien lo recibe y que causa admiración o alegría.

Históricamente el intercambio de regalos ha sido una señal de buena voluntad entre miembros de distintas culturas, religiones o pueblos desde las culturas más primitivas a las actuales sociedades. El regalo, como símbolo de amistad entre países, sigue siendo una costumbre diplomática en visitas de Estado y suele trascender a los medios de comunicación el contenido del mismo, como una anécdota. Los regalos que representan a todo un país reúnen siempre alguno de estos cuatro requisitos: es algo histórico, escaso, simbólico o tradicional.

Regalar conscientemente

Las ocasiones de regalo son muchísimas en países como Japón, donde existe un marcado calendario anual de eventos en los que se regalan presentes. Incluso se establece el día en el que se devuelve el detalle a quien obsequió primero. Además de todo ello, los japoneses observan un cuidado protocolo para regalar algo, incluso si lo que estamos entregando es nuestra tarjeta de visita. No se entrega de cualquier manera, los envoltorios son siempre esmerados. Cuando se regala se sostiene el presente con las dos manos y se entrega mirando a los ojos de la persona que recibe. Hay una necesidad de fijar la importancia de ese momento en la retina de ambas personas. Tomar conciencia del gesto.

Y sin llegar a tales extremos, sí que reivindicamos desde estas líneas el tomar conciencia del gesto de regalar cuando lo que hemos elegido viene cargado de significado. Demos importancia a los regalos bonitos, esos que se alejan del puro consumismo y entran en el terreno de los sentimientos.

 

Por eso te invitamos a que te tomes un tiempo en pensar a quién le haría feliz convertirse en padrino de un olivo centenario. Quién disfrutaría viendo fotos de su olivo y planeando un viaje para conocerlo. Elige a un buen padrino para uno de nuestros olivos, nosotros nos encargamos de redondear la experiencia para esa persona y hacer de tu regalo, un regalo perfecto.

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