Visita al pueblo rural de Oliete

De visita por Oliete

El viernes por la tarde hicimos una de las cosas que más nos gustan: recibir madrinas y padrinos de nuestros olivos en Oliete (Teruel). Pudimos sentir que se acerca el verano y las ganas de movimiento que suele despertar la llegada del calor, porque esta vez nos convertimos en un grupo de nada menos que treinta personas.

Madrinas y padrinos llegaron desde Navarra, Gerona, Barcelo,a Madrid, Alicante y Bilbao. Uno de ellos, Ricard, vino pedaleando desde Barcelona hasta Oliete y está recorriendo España en bicicleta. Incluso contamos con varias personas originarias de Oliete que viven fuera y vinieron a conocer su olivo. Además, nos acompañó Thor, el perro al que todo el mundo conoce en Oliete, y durante un rato estuvo con nosotros Empeltre, el gato de la almazara.

Después de que pudieran descansar de sus respectivos viajes, arrancamos la visita el sábado con un desayuno en El rincón del olivo, nuestra tienda de degustación ubicada en la plaza de la iglesia. Todo apuntaba que sería un día interesante.

Fuimos hasta el poblado íbero el Palomar para conocer cómo vivían los íberos en aquel lugar que les ofrecía una visión estratégica de lo que después, con la llegada de los romanos, fue Oliete. Pasamos por la que fue la calle mayor del poblado íbero, el horno de cerámica y la zona de mercado en la que aún pueden verse restos de ánforas.

De allí partimos en busca de olivos milenarios. Fue toda una aventura llegar hasta allí campo a través y cruzar el río Regatillo. Al llegar al olivar, nos sentamos a los pies de troncos enormes y arrugados y disfrutamos de un almuerzo a la sombra de los olivos.

Tomamos vino casero de la zona y comimos coscarana (torta con almendra) y raspao (pan con aceite), elaborados por el panadero del pueblo. Además, pudimos observar aves que sobrevolaban nuestras cabezas en pleno cortejo.

Desde allí fuimos a la almazara, donde Carlos nos ofreció una explicación del funcionamiento del molino y de la elaboración del aceite. Luego nos deleitó con una cata de aceite de oliva virgen extra,  que hace unos días se hizo con la Medalla de Oro y el premio en la categoría Almendrados Dulces nada menos en que EVO IOOC Italia, uno de los concursos más prestigiosos de aceite en el mundo.

Fue una mañana intensa en la que agradecimos estar al fin bajo techo, así que terminamos en el centro de interpretación de la cultura íbera de Oliete, donde Jaime nos estuvo explicando cómo vivían los íberos en la zona antes de que existiera Oliete como tal.

Además de miembro del equipo Apadrinaunolivo.org, Jaime es un gran conocedor de la historia de Oliete y de los íberos que aquí moraban antes de la llegada de los romanos y de la fundación del Oliete que hoy conocemos. Habló del Instagram de la época, de cómo firmaban los íberos su arte y del John Deere de aquellos tiempos (arado con bueyes).

Desde allí fuimos a comer todos juntos en el Bar Las Piscinas. Éramos tantos que tuvimos que repartirnos en varias mesas, pero igualmente disfrutamos del encuentro y del exquisito menú que, una vez más, nos prepararon con mucho cariño.

Por la tarde fuimos a conocer el entorno del embalse de Cueva Foradada y la espectacular sima de San Pedro, que es única en toda Europa. Algunos padrinos pudieron conocer su olivo esa misma tarde. Marisa lo hizo acompañada de un nutrido grupo de curiosos, que la acompañaron a conocer y bautizar su olivo Betés. Tras un pequeño descanso, volvimos a reunirnos para cenar juntos en el restaurante Bareta, con la final de la Champions de fondo.

El domingo nos despedimos tras un fin de semana tan intenso como revitalizante y con muchas ganas de recibir la próxima visita de madrinas y padrinos. Si no te la quieres perder, puedes inscribirte ya en nuestra web miolivo.org. ¿Vienes? Te esperamos en Oliete.

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