El olivo del recuerdo que llevará su nombre

De entre todas las historias que surgen en torno al apadrinamiento de nuestros olivos en Oliete, hay algunas de ellas que nos sobrecogen especialmente. Y es que muchas personas han encontrado en nuestros olivos una manera de perdurar la memoria de un ser querido, mediante nuestros olivos para el recuerdo. La posibilidad de poner un nombre al árbol apadrinado se torna clave para poder asociarle el recuerdo de una persona. Y así han querido hacerlo un determinado número de nuestros padrinos para conmemorar a sus seres queridos ya fallecidos.

Accidentes, enfermedades o muertes repentinas hacen todavía más duro el proceso de duelo. Muchos familiares o amigos han encontrado en el apadrinamiento de un olivo una manera de perdurar la memoria de la persona desaparecida. Son pequeños gestos que ayudan a sanar las ausencias y a superar la pérdida.

Apadrinar un árbol y ponerle el nombre de la persona que acabamos de perder supone un hito en el proceso de duelo para muchas personas. Es, además, un movimiento activo en los momentos en que lo habitual es dejarse llevar por la tristeza y apatía. En torno a algunos de nuestros olivos se han reunido familiares y amigos de personas desaparecidas para rendir un sentido homenaje laico.

Todos los olivos de Oliete estaban antes que todos nosotros sobre la faz de la Tierra. Y seguramente seguirán presentes cuando todos nosotros ya no estemos. Los olivos gozan de esta longevidad ansiada por los humanos que les hacen testigos de muchas generaciones. Asociando el nombre de esta persona que ya falta a un olivo, parece como si algo de esa permanencia en el tiempo se adhiriese a nuestro ser querido.

Sabemos que para muchos padrinos, visitar el árbol que lleva el nombre y la esencia de su ser querido, es como una suerte de rito que les reconforta y anima. Nosotros cuidamos de estos árboles especialmente, conocedores de la importancia que han adquirido, para que el recuerdo quede siempre presente.

Es este otro motivo más para apadrinar un olivo, además de salvar al árbol de un futuro incierto, sin cuidados. El gesto en este caso es doble, rescatar del abandono a un árbol y darle un nuevo sentido portando el recuerdo de la persona que hemos perdido. Los olivos de Oliete adquieren una nueva digna vida cuando se les apadrina, pierden su condición de yermos y pasan a ser cuidados. Estas atenciones necesarias para el olivo, como la poda o el abono, hacen que vuelvan a tener una producción de aceitunas, que en definitiva es para lo que fueron creados por la naturaleza. Los olivos agradecen el cuidado y compensan el gesto produciendo más frutos sanos, en una fértil simbiosis humano-árbol.

Árboles para el Recuerdo

Los árboles han estado siempre presentes en la historia del hombre. Algunos de ellos tienen una simbología fúnebre. Los cipreses, por ejemplo, son muy habituales en los cementerios. Esta costumbre procede de la tradición greco-romana, donde este árbol era asociado al mundo fúnebre, entre otros significados como el de orientación en los caminos y símbolo de bienvenida en una casa.

Hay varias razones que justifican la presencia de estos majestuosos árboles en los cementerios, tanto simbólicas como prácticas. Son de hoja perenne y quizás la permanencia de sus agujas todo el año sea también uno de los simbolismos buscados. Los cipreses apuntan con sus copas al cielo, como una gran punta de flecha, señalando el camino que han tomado las almas de aquellos que descansan en el camposanto. Sus raíces se hunden en la profundidad de la tierra con gran verticalidad, haciéndolos muy resistentes a las inclemencias del tiempo, pero también muy respetuosos con lo que les rodea a ras de suelo. Nada debería de perturbar el descanso eterno, y así entienden el mensaje las raíces del ciprés que se extienden profundamente sin causar daños a lo que se ha enterrado junto a ellos.

Mitología

Si buscamos simbología, la mitología griega nos habla de Cipariso, un joven amante del dios Apolo, poseedor de un ciervo sagrado. Cipariso adornaba con flores y collares de piedras preciosas la cornamenta del ciervo, pero desafortunadamente en una jornada de caza es alcanzado por una jabalina que él mismo había lanzado tratando de abatir a otro ciervo. La pena de Cipariso es tan grande ante la pérdida de su animal sagrado, que le pide a Apolo que le permita llorarlo para siempre. Apolo lo convirtió en ciprés, un árbol cuyo tronco siempre llora pequeñas gotas de resina y fue consagrado desde entonces a la memoria de los difuntos.

La figura del árbol en la mitología escandinava también es esencial, lo vemos en el llamado árbol de la vida (Yggdrasil) y también en que varios de sus principales dioses fueron creados a partir de troncos de árboles. La ligazón entre humanos y árboles es incuestionable para las culturas nórdicas.

 

Convertirse en árbol

Y volviendo a lo terrenal y tristemente cotidiano, mencionaremos aquí una iniciativa surgida hace pocos años que propone la plantación de un árbol usando como fertilizante los restos mortales de una persona. Cuando las únicas opciones disponibles desde hace siglos han sido la incineración (hacerse ceniza) o la inhumación (hacerse tierra), la posibilidad de alimentar una nueva vida a partir de los restos mortales es una propuesta que adquiere mucho más recorrido y significado.

Es la materialización del sueño de convertirse en árbol cuando la vida ya no le sostiene a uno en este mundo en forma carnal. Este proyecto, que rebosa simbología por los cuatro costados, está en una fase inicial, porque obliga a replantearse las formas y lugares en las que legalmente puede yacer para siempre una persona. Un ritual que ha estado tan claramente marcado por la cultura y la religión durante tantos siglos, con poca flexibilidad para ser modificado en sus líneas generales. Las trabas se extienden también en el ámbito sanitario y de salubridad.

¿Podría ser un bosque un cementerio donde cada árbol hubiera nacido de un fallecido? Es una idea hermosa, pero que choca culturalmente tanto con la idea generalizada de cementerio como con la de bosque.

Nuestra propuesta de apadrinamiento de olivos se queda varios pasos más atrás, pero bebe de este mismo simbolismo que enlaza respetuosamente y para siempre, personas y árboles.

¿Como apadrinar un olivo para conmemorar el recuerdo de un ser querido?

Como bien hemos comentado, hay aún en Oliete muchos olivos que esperan ser recuperados y devueltos a la vida gracias al apadrinamiento de las personas. Puedes ponerte en contacto con nosotros por correo, llamarnos al teléfono 669 848 923, venirnos a visitar (Jaime y el resto del equipo se encargarán que tengas una experiencia única y que puedas elegir el árbol de recuerdo con el que más conectes), o realizar el apadrinamiento a través de la web.

Esperamos ser de ayuda en el proceso doloroso del duelo, y que nuestros árboles te aporten su paz y tranquilidad tan necesaria en estos momentos.

 

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