Conoce más a Jaime: el rey de las visitas de Padrinos y Madrinas

Jaime Grimaldo nació en Mérida (Venezuela) y en 2017 salió de su país y pasó por Estados Unidos, hasta que le admitieron en la Universidad del País Vasco para que realizase su tesis doctoral. Un encuentro casual y una visita de padrinos después, hicieron que decidiera quedarse a vivir en Oliete y ahora es una de las piezas fundamentales del día a día de Apadrina un Olivo. 

Por eso hemos querido sentarnos con este investigador del desarrollo rural, apasionado por los pueblos, para que nos contase un poco más sobre su historia, su día a día y su visión sobre la vida en Oliete. 

¿Cómo llegaste a Oliete? 

La tesis era sobre despoblación y ordenación territorial que es un poco lo que yo manejaba. Porque en Venezuela daba clase en Derecho pero siempre estaba vinculado a un Centro de Estudios Provinciales y Locales. Digamos que siempre ha sido mi área trabajar en temas de desarrollo rural. Cuando me admitieron en la universidad aquí, estando en Bilbao buscando temas para mi tesis encontré, entre otras experiencias, la de Apadrina un Olivo, que me llamó la atención. Contacté con Alberto a través de la Asociación contra la Despoblación Rural y Alberto me invitó a una visita de padrinos… Y bueno, yo vine acá por mi tesis y al final ya tengo casi 4 años en Oliete. ¡Y sigo con la tesis!

De alguna manera estoy viviendo mi propia teoría de la despoblación, con lo que supone vivir en un pueblo, con sus cosas positivas y también las que se pueden mejorar y cambiar. 

 

¿Por qué decidiste quedarte? 

Fueron muchas razones: primero, me encantó Oliete, segundo, necesitaba tranquilidad y, finalmente, el proyecto me gusta muchísimo. Pensé que podía estar en un lugar trabajando, siguiendo con mi tesis y con esa parte de tranquilidad que en ese momento era lo que necesitaba. En una ciudad tú eres un número, pero en un pueblo todos se conocen, se genera otro tipo de relación. 

 

Si le preguntamos por la parte que más disfruta de su día a día, lo tiene claro “las visitas de los padrinos y madrinas me encantan porque saco a relucir mi yo más didáctico, me encanta explicarles el proyecto y las diferentes vertientes y vivir con ellos la emoción de conocer a sus olivos”. Aunque Jaime no solo se dedica a recibir las visitas, también se encarga del programa Educa —ahora paralizado por el covid-19— que consistía en visitar a colegios en diferentes partes de Aragón, e incluso en otras comunidades, para hablar sobre Apadrina un Olivo y sobre la repoblación. Y sale a trabajar al campo, que aunque más físico, defiende que le encanta la paz que se respira, o se pasa a echar una mano por la almazara, de dónde destaca que lo más divertido es estar con el equipo. 

 

¿Qué cosas crees que se deberían mejorar en los pueblos?

Bueno, el tema es bastante complejo y a la vez muy simple… Al final se trata de entender que las personas que vivimos en los pueblos tenemos exactamente los mismos derechos que tiene un ciudadano de una ciudad grande. Y eso implica una voluntad política, de acercar unos servicios como el transporte… Y también entender un poco la realidad de los pueblos. Yo no creo que esto sea la España vaciada, creo que esta es la España de las oportunidades. Y he visto que las personas que viven en el pueblo son personas que aman su lugar, que trabajan durísimo y que tienen también que aportar muchísimo a la sociedad y que lo hacen en su día a día. Hay que ver como se puede hacer para acercar la calidad y los recursos a los pueblos y las tomas de decisiones a las personas que estamos en estos lugares.

¿Cuáles son tus objetivos en Apadrina un Olivo?

Terminar la tesis y una vez terminada, seguir aportando desde Apadrina un Olivo porque siento que es una iniciativa que ayuda en el día a día en todos los aspectos. Y también poder dedicarme al mundo académico que es una cosa que puedo hacer desde Oliete. Hoy en día la tecnología permite estar en cualquier lugar del mundo haciendo lo que quieres. Frente a la globalización, la lugarización, es decir, que puedas hacer lo que quieres, desarrollar tu trabajo desde cualquier lugar.

Desde un pueblo puedes aportar a nivel creativo, artístico, profesional… porque en un pueblo con el acceso a Internet —que es otro de los reclamos importantes— tú puedes aportar en cualquier otro lugar. 

De hecho, creo que el impacto del confinamiento de este año aquí ha sido duro, pero no se puede co comparar a lo que han vivido las personas en las grandes ciudades.

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