Quizá el futuro del medio rural y el futuro de los jóvenes estén más conectados de lo que pensamos. La despoblación y la dificultad de encontrar unas prácticas académicas realmente útiles son desafíos diferentes, pero ambos plantean una misma necesidad: crear oportunidades que permitan aprender, crecer y construir un futuro también fuera de las ciudades. Y para hacerlo, es importante volver la mirada hacia nuestro entorno y recordar que todo lo que nos rodea -desde lo que comemos hasta lo que vestimos- viene de la naturaleza. El territorio no es solo un lugar de paso: es nuestro hogar, el lugar del que partimos y unas raíces que merece la pena conocer, valorar y proteger.
El Programa Campus Rural del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico permite a estudiantes universitarios realizar prácticas en entornos rurales, acercándolos a organizaciones que trabajan por el desarrollo de estos territorios. Esta iniciativa busca que el talento joven encuentre oportunidades de aprendizaje al responder a las necesidades reales del medio rural.
Apadrinaunolivo.org forma parte de este programa desde hace varias ediciones, acogiendo a estudiantes de diferentes perfiles que se incorporan al equipo para participar en el día a día de la organización. Este año, el programa ha reunido en Oliete a estudiantes de diversas disciplinas a los que se han sumado participantes internacionales, generando un encuentro único de visiones, orígenes y formas de entender el trabajo.
En el campo participan Jordi, estudiante de Ingeniería Agroalimentaria y del Medio Rural (Valencia); Lidia, de Ciencias Ambientales (Valencia); Niccolò, quien realiza un máster de Ciencias Agrícolas para la Cooperación Internacional (Italia, Torino); y Stefano, estudiante de Geografía (Italia, Torino) que colaboró durante el mes de julio. Por su parte, en la oficina se encuentran Ewelina, estudiante de Marketing (Madrid); Lucía, que cursa el doble grado en Ingeniería de Servicios y ADE (Madrid); y Marc, alumno de Comunicación Audiovisual en Valencia.
Aprender desde la práctica y desde las personas
A través de esta experiencia, los estudiantes han podido conocer nuevas formas de impulsar el desarrollo territorial, colaborar en proyectos con impacto social y estrechar lazos con una comunidad comprometida con el desarrollo de sus pueblos.
“Lo más valioso me lo ha enseñado un vecino de 90 años”, confiesa Lucía al reflexionar sobre su estancia en Oliete. Aquel vecino le ha enseñado que “el tiempo vuela, pero lo que se cuida con paciencia, permanece”, una reflexión que Lucía traslada incluso al propio trabajo de recuperación de los olivares.
Lidia, por su parte, destaca especialmente haber podido trasladar los conocimientos adquiridos durante la carrera a situaciones reales, mientras que Jordi pone el foco en la experiencia de conocer de primera mano el trabajo y la gestión de un olivar.
Desde las oficinas, Ewelina ha podido conocer otra cara del proyecto. Confiesa lo fascinante que le ha resultado aprender cómo funciona el marketing dentro de una organización con el propósito de Apadrinaunolivo.org.
Marc, por su parte, resume su aprendizaje en Oliete con una reflexión que no olvida: “el tiempo es lo más importante que tenemos”.
Oliete desde dentro: una vida a otro ritmo
Vivir en un pueblo como Oliete ha sido para ellos uno de los grandes aprendizajes del verano. La tranquilidad, el ritmo de vida y, sobre todo, la cercanía entre los vecinos son algunos de los aspectos que más han sorprendido a los participantes.
Marc reconoce que “No me esperaba que el pueblo fuera tan inclusivo y acogedor con todo el mundo”, la misma sensación que tiene Lidia, que destaca la cercanía entre los vecinos “Al vivir allí durante un tiempo te das cuenta de que las relaciones son mucho más próximas y de que existe una red de apoyo entre las personas que viven en el pueblo”.
Para Niccolò, esta cercanía también se ha hecho presente durante su estancia: “la población me está dando tanto sin nada a cambio, una disponibilidad que no puedo dejar de apreciar”. Una forma de relacionarse que contrasta con el ritmo de vida al que muchos de ellos están acostumbrados. Ewelina destaca precisamente la tranquilidad que se respira en Oliete al alejarse de un entorno más ajetreado como Madrid, mientras que Jordi se enfoca en “la tranquilidad de Oliete y, sobre todo, la importancia que tienen las relaciones entre las personas del pueblo”.
Lucía también se ha llevado una imagen muy concreta de esta forma de vida: “casi todo el mundo tiene su propio huerto, sus gallinas y una calma envidiable”. También señala que “es un lujo poder ir a todas partes caminando”. Aunque, eso sí, también destacan que las cuestas de Oliete en verano y el calor tienen su parte menos idílica.
Sin embargo, convivir durante varias semanas en el medio rural también les ha permitido conocer de cerca algunas de las dificultades a las que se enfrentan las personas que viven en estos territorios. Jordi señala la despoblación y la falta de servicios como algunas de las dificultades que ha podido comprobar durante su estancia, mientras que Lucía destaca especialmente la falta de conexiones de transporte para llegar hasta Oliete. Una realidad que convive con el gran potencial que ambos han descubierto en el pueblo y en su gente.
Formar parte del impacto: descubrir Apadrina desde dentro
Precisamente conocer de cerca esta situación les ha permitido entender mejor el papel que desempeña Apadrinaunolivo.org en Oliete. Después de varios meses viviendo el día a día del pueblo, los participantes han podido ver que detrás de cada olivo, cada evento y cada actividad existe un objetivo que va mucho más allá de la propia producción de aceite: mantener vivo al pueblo y crear nuevas oportunidades dentro de él.
Lidia destaca haber conocido la parte más práctica del proyecto y comprobar “todo el trabajo que supone recuperar y mantener los olivos”, así como la influencia que una iniciativa de este tipo puede tener “en la actividad y en la vida de un pueblo pequeño como Oliete”.
Para Marc, ese impacto se ha hecho especialmente visible a través de los eventos en los que ha podido participar: “lo más bonito ha sido participar en primera persona en la organización de eventos que tienen impacto social real, moviendo de verdad a mucha gente y haciéndolos disfrutar”. Niccolò, por su parte, destaca la capacidad del proyecto para “conectar a todo un pueblo y su población para redescubrir y valorar la tierra”.
Desde las oficinas, Ewelina destaca especialmente la implicación del equipo que hay detrás de Apadrinaunolivo.org. Al tratarse de una organización pequeña, cada persona tiene la oportunidad de involucrarse en diferentes partes del proceso y ver de forma directa el resultado de su trabajo. “Me gusta mucho la ilusión y el sentido con el que lo hacen todo”, señala, destacando cómo esa cercanía con el resultado final hace que las personas que trabajan en Apadrinaunolivo.org se sientan parte del impacto que generan.
Y es precisamente esa implicación la que mejor resume Lucía al hablar de su experiencia: “ver en persona la emoción de las madrinas y padrinos cuando vienen a conocer su olivo te confirma el sentido de todo lo que se hace aquí”. Una experiencia que, para ella, demuestra que “por muy loca, difícil o pequeña que parezca una idea sobre el papel, cuando se le pone corazón, constancia y ganas reales, se puede llegar lejísimos”.
Más allá de los conocimientos adquiridos durante estos meses, el paso de los participantes de Campus Rural por Oliete les ha permitido conocer de cerca una realidad diferente, descubrir el valor de la comunidad y entender el impacto que puede tener un proyecto cuando las personas que lo forman creen realmente en lo que hacen. Durante unos meses, ellos también han formado parte de ese impacto, poniendo su trabajo al servicio de un proyecto cuyo resultado han podido ver y vivir de cerca.
Cada uno se lleva una experiencia distinta, desde los aprendizajes de su área de trabajo hasta las conversaciones con los vecinos, el trabajo en el campo o la posibilidad de formar parte de proyectos que buscan mantener vivo el territorio. Pero todos coinciden en algo: haber vivido Oliete desde dentro les ha enseñado que el medio rural tiene mucho que ofrecer y que, con compromiso, ilusión y trabajo en equipo, es posible seguir construyendo futuro en nuestros pueblos.
Ewelina Moczarna
Alumna de Campus Rural 2026






