Imagen del artículo Formando parte de la vida de mi olivo

Formando parte de la vida de mi olivo

Amigos, padrinos y madrinas,

Comencemos por el principio, todos tenemos el aceite de nuestros olivos en casa pero… ¿sabemos qué nos ha llevado a cada uno de nosotros hasta ahí?

Creo que somos ya muchos los que hemos apadrinado un olivo, seguro que existen distintas y muy honorables explicaciones para ello, todas respetables, pero, sentir la emoción de compartir su vida en la naturaleza, su procedencia, variedades, cuidados, tratamientos y mantenimiento de su higiene para que nos den buen fruto, lo sabemos pocos.

Yo soy uno de ellos. Fue la investigación de la genealogía de mi apellido, la que me llevó a redescubrir una tierra, unos pueblos, donde ya hace 500 años estuvieron mis antecesores, antepasados y ancestros y mucho antes también, aunque no haya podido encontrar testimonios escritos o registros de sus existencias, trabajando aquellas tierras de labranza, olivares y minas.

Siento la emoción de participar de la vida, junto con mi olivo, ese ser viviente que, aunque no habla, es sabio, austero y nos habla con su existencia y su naturaleza.

Nací en Madrid, como muchas personas que nacieron en otras grandes ciudades, quizás debido a que mis padres, abuelos y tatarabuelos, llegaron buscando mejores oportunidades de vida para ellos y sus hijos, abandonando sus pueblos que les vieron nacer, en una migración masiva hacia los grandes núcleos de población.

Con el paso de los años, ya jubilado en el último tramo del segmento de mi vida, cumplidas las misiones terrenales, es decir, nacer, crecer, desarrollarse, trabajar, vivir, reproducirse, hacerse mayor, después viejo y antes de morir, he sentido la necesidad de “ser de pueblo”.

Mi padre no me habló nunca de su pueblo, mejor dicho, del pueblo de sus abuelos o bisabuelos, posiblemente porque a él tampoco le hablaron o quizás no tuvo curiosidad o inquietud por saberlo. Padeció las consecuencias de la guerra civil y habiendo nacido a principios del siglo XX, sus necesidades personales ocupaban otros espacios más importantes.

Mi madre, sin embargo, tuvo otras inquietudes y de vez en cuando citaba el nombre del pueblo de sus padres y abuelos, mis abuelos y bisabuelos, que proceden de pueblos de la provincia de Segovia.

Nunca antes sentí inquietud ni sensibilidad por pertenecer a un pueblo o pueblos de donde eran mis padres y abuelos y mucho menos por los olivos.

Sería el deseo de escribir un libro sobre mi vida el que me llevó a crear en mi interior, la necesidad de conocer mis raíces y las tierras de mi procedencia, o mejor dicho, el conocimiento de donde procedía mi apellido y los lugares donde vivieron mis abuelos, bisabuelos y tatarabuelos y resto de antecesores lo que me llevó a investigar a través de la Genealogía, reconstruyendo una historia incompleta pero real, sobre los lugares en que vivieron, quiénes fueron sus familias y las actividades a las que se dedicaron.

Fue al jubilarme cuando tuve que encontrar la forma sustitutiva de ocupar mis horas de trabajo por otras actividades que me llenasen. Sentí la necesidad de retomar y complementar mis conocimientos a través del estudio para acomodar y recolocar las piezas de mi puzzle interior que estaban revueltas y desordenadas, lo que me llevó a comenzar a realizar las actividades que siempre me gustaron y a las que no me había podido dedicar.

Me apunté a unas clases de gimnasia que, al terminar, incluían la reunión en una cafetería donde tomábamos un café, formándose una tertulia de amigos.

Enseguida aprecié que no era lo que a mí me complacía y me apunté a un curso de pintura y en tres años me hice pintor aficionado y ello me llevó a descubrir facetas desconocidas como la historia del arte y la cultura.

Empecé a asistir a los Cursos de los Catedráticos Eméritos que impartían sobre temas y especialidades distintas, dirigidas a las personas mayores y descubrí a través del Catedrático D. Francisco Rodríguez Adrados, autor del libro “El Reloj de la Historia”, la historia de los griegos. Descubrí que me gustaba la Historia Antigua y ello me llevó al estudio de la Historia Medieval.

Acudí a la Universidad y a los Centros de Estudio o Bibliotecas donde encontraba libros sobre lo que estaba estudiando.

Así fue como llegó a mi conocimiento la existencia de un libro sobre “Muniesa y la Honor de Huesa”, quise saber más sobre ese pueblo de donde procedía mi tatarabuelo (9ªGeneración-Año 1.823), descubrí que se citaba un libro patrocinado por la Institución Fernando el Católico que hablaba de la “Población de Aragón según el Fogaje del Año 1.495” y a través de su censo, supe que allí ya estaba escrito mi apellido.

Estos libros, las investigaciones que he llevado a cabo sobre mi apellido, la genealogía y el conocimiento de su historia me llevó a mi convencimiento de que quería ser o pertenecer a mi pueblo o mejor, al pueblo de mis antepasados.


Un día cualquiera tuve conocimiento de que un grupo de jóvenes emprendedores habían iniciado un Proyecto que consistía en recuperar los olivos yermos, a través del apadrinamiento, en el pueblo de Oliete (Teruel), uno de los pueblos, junto con Alacón, Ariño y Muniesa, de los que yo procedía.

Coincidiendo con la emisión de un reportaje en la televisión “Aquí La Tierra” donde pude ver al “Tío Miguel” vecino del pueblo, de edad muy avanzada, como persona que allí vive y en la que descubrí una pasión y una ilusión por ver antes de morirse que en su pueblo no siguiera la decadencia y no se murieran los olivos, esto me emocionó. Pocos meses después tuve el placer y la oportunidad de conocer en persona al “Tío Miguel”.

Así fue como me hice padrino de unos olivos, con la emoción y el entusiasmo de participar en un proyecto de regeneración y recuperación de vida, en unas tierras que han sido de mis antepasados y siguen siendo las mías, aunque no viva, pero, la vida que allí representan mis olivos son los testigos de la vida de mis antepasados, vecinos y amigos.

Ángel Burillo García.
Padrino de los olivos #261, #262, #263, #264 y #265

4 Comments

  • Pilar

    junio 1, 2018 at 10:42 am

    Hola Ángel
    Pues la jubilación te ha sentado de maravilla. Qué bien! Murillo es el apellido del marido de mi mejor amiga y ellos son de Oliete, así que igual muy muy atrás estuvisteis emparentados. Esta rama de los Burillo ha acabado en la provincia de Barcelona. Y yo de casualidad que soy madrina , no por ellos, sino por iniciativa propia. Pero mira, vamos cerrando el círculo de un pequeño pueblo en decadencia que extiende sus filamentos cual hongo hasta vete a saber dónde. En el centro, el tío Miguel y el proyecto. Mi familia en Huesca quiere conocer al tío Miguel, a ver si hay suerte.

    Responder
    • Angel Burillo García

      junio 7, 2018 at 9:14 am

      Hola Pilar. Gracias por tu comentario. Llevo investigando la genealogía de mi apellido BURILLO desde el Año 1.495. El hijo de mi Tatarabuelo PEDRO-JUAN BURILLO GIMENO, nacido en MUNIESA (Teruel)(9ªGeneración Tatarabuelos)nació en Barcelona, se llamaba RICARDO BURILLO GARCÍA, nacido el 23-2-1862, bautizado en la Iglesia de San Miguel del Puerto (Barcelona)y tuvo 5 hermanos. Te facilito estos datos pues es posible que algo tengamos q

      Responder
      • Angel Burillo García

        junio 7, 2018 at 9:18 am

        …disculpas.
        …..quería decir, que algo tengamos que ver pero no lo sé.
        La investigación y recreación de la historia de mis ancestros me apasiona y siento una emoción especial cuando piso las tierra de mis antepasados. Me falta conocer la rama de BURILLO a la que pertenezco, pues somos muchos y a través de los casamientos y emparejamientos estamos muy diseminados en varias provincias. Muchas gracias.
        Por si quieres contactar conmigo mi móvil es el: 696.48.62.62
        Muchas gracias.

        Responder

Deja un comentario

Bitnami