Bienvenido al mundo: éste es tu olivo

Tú aún eres muy pequeño para saberlo, acabas de llegar al mundo y bastante tienes con reponerte de ese primer gran viaje. Acabas de aterrizar, como quien dice, y te queda todo por aprender. Todo.

Alguien que te quiere te ha hecho un regalo. No es lo típico que se regala a los recién nacidos. No es un peluche o un albornoz bordado. Es un olivo que también lleva tu nombre. Lo ha apadrinado para ti. Ya te darás cuenta que los regalos de esta persona no son los habituales. Con los años, serán los que más aprecies. Tienes mucha suerte de tener alguien que te quiere así. Ahora está contándoselo a tus padres, que ponen cara de sorpresa mientras te acunan. No se lo esperaban. Bueno,… puede que sí. Hay personas que saben sorprender siempre.

Antes de volver a dormirte, oyes como planean ir a conocer a tu olivo el próximo verano juntos. Tu madre duda… ¡eres tan pequeño para pensar en viajes! Tu padre ladea la cabeza por la ocurrencia, pero sonríe divertido mientras llegan canastillas envueltas en papel de celofán y cajas de bombones a la habitación del hospital.

Una vida junto a tu olivo

Los meses pasan y ante la insistencia, tus padres acaban por ceder. Un buen día emprendéis el viaje hasta Oliete (Teruel) para conocer al olivo con el que compartes nombre. ¡Vaya aventura a tu edad! Bueno, no tanta, pues te pasas todo el viaje plácidamente dormido.

Este olivo llevaba cientos de años esperándote, plantado en Oliete. Sabe que eres muy pequeño y ha comprendido que hayas tardado un poco en ir a conocerlo en persona. Estaba deseando que vinieses a visitarlo por primera vez y que tus manitas curiosas recorrieran su tronco. Cuando te ve, se pone contento, pero a los olivos no se les nota a simple vista su estado de ánimo.

No se va a enfadar aunque arrugues tu naricita al notar su tronco áspero, él ya lo sabe. Y sabe que abrazarlo puede que sea vuestro primer juego juntos y que luego vendrán muchos más. Tus padres te alzan para que toques sus hojas: son suaves, bonitas y brillan al sol. A ti te divierte ver como el viento mueve las ramas.

Con suerte, la segunda vez que lo visites ya podrás andar con algo más de seguridad. Y probarás a escalarlo, pondrás un pie encima de alguno de los chitos cortados e intentarás alcanzar sus ramas más finas por ti mismo. Alguna de las más bajas, la arrancarás como quien logra un trofeo y la zarandearás por los aires. A tu olivo no le importa esta mini-poda: a ti te lo consiente todo.

Has cumplido ya tres años y en este viaje has decidido enseñarle algunos de tus juguetes preferidos: su tronco se convierte en una rampa para tus coches o en divertidos toboganes para tus muñecos… tú juegas bajo sus ramas mientras los adultos charlan animadamente. Tus padres cada vez conocen a más gente: a los promotores de apadrinaunolivo.org, a muchos habitantes del pueblo y a otros padrinos con los que han coincidido en otros viajes.

Correr alrededor de tu olivo, esconderte de tus padres detrás de él o buscar piedras con las que rodear su tronco serán tus juegos preferidos a medida que pasen los años. Un día traes una cinta métrica del costurero de tu madre y apuntas las medidas de la circunferencia de su tronco. 1,70 metros. No está mal.

Aprovecharéis un puente festivo del mes de noviembre para visitar tu olivo. Y por primera vez observarás su fruto: las olivas. ¡Esto es nuevo! Pedirás con insistencia que te arranquen unas cuantas para que puedas observarlas con tu curiosidad de niño. Intentarás mord

erlas y aplastarlas para que salga su jugo: pura experimentación. Puro “trabajo de campo”.

Visitar a tu olivo se convierte en una suerte de rutina anual, un viaje que hacéis siempre juntos. Además, siempre en Navidades llega un paquete con dos botellas de aceite de oliva virgen extra, el que te echan en las tostadas para desayunar y tus padres te cuentan que procede de las aceitunas de tu olivo. Tú no acabas de entender el proceso, todavía eres pequeño, pero sí que tienes claro que te gusta tomarte las tostadas con el aceite de tu olivo.

 

Llega un día, en cuarto de primaria, que te ves contándoles en alto a todos tus compañeros de clase la historia de tu olivo apadrinado. Hasta la profesora está sorprendida. Estas experiencias son las que hacen de tu vida, una vida un poco diferente de la de otros niños. Ninguno tiene un olivo, ninguno ha estado en un pueblo de Teruel. Todos han estado en la playa y algunos hasta en París. Pero ninguno se ha recorrido en coche durante horas cientos de kilómetros por carreteras secundarias para visitar un olivo apadrinado. No hace falta que en la clase de ciencias naturales te cuenten que los olivos son de hoja perenne. Llevas años visitando el tuyo en diferentes épocas del año y nunca lo has visto pelado. Tú lo sabes.

 

Has repetido el ritual de fotografiarte con tu olivo desde hace muchos años. Tú creciendo mucho y tu olivo casi siempre aparece igual en las fotos. 1,72 metros de tronco, casi nada de diferencia. Te resulta curioso, pero vas entendiendo que las personas crecemos deprisa comparados con los olivos.

 

Tienes 16 años y en la visita de este año compruebas sorprendido que tus brazos alcanzan para rodear todo su tronco. Te divierte pensar que mides tanto de alto como el diámetro de tu olivo: 1,74 metros.

Hay un día en el que tú pasas a descargarte la aplicación de apadrinaunolivo.org y asumes el coste de su apadrinamiento con las propinas que te dan. Desde luego que es un regalo especial, lo ha sido durante todos estos años y lo será siempre.

2 Comments

  • Vicente Graciá Molés

    enero 29, 2021 at 11:06 pm

    Perdonar pero quisiera que me informarais sobre el apadrinamiento. Hay que pagar todos los años??? Y si es así, cuándo ??? Gracias por vuestra paciencia pero no he podido desplazarme ahí. Os figuras por qué, no ??? Un cordial saludo y mucho ánimo.☃️☃️☃️

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    • Apadrinaunolivo.org

      febrero 8, 2021 at 1:05 pm

      Hola Vicente!! Perdona que no te hayamos respondido antes.
      El apadrinamiento se renueva anualmente y el pago se realiza justo cuando cumples tu aniversario como padrino. Son 50 euros en total que actualmente son desgravables (el 80%) en la declaración de la renta.

      Gracias!

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