De la ciudad al campo, conectando con el medio natural

Ya lo dice el refranero español, año bisiesto, año siniestro, y es que este 2020 ya empezó turbulento de bien temprano con la llegada de la borrasca Gloria a mitad de enero, que en Oliete nos dejó incomunicados varios días por carretera, sin luz ni teléfono, y con multitud de daños en nuestro arbolado, incluidos nuestros olivos centenarios.

Durante esa estampa invernal que nos dejó imágenes preciosas y bucólicas del medio rural gracias a la visita de la dama de las nieves, nadie podía imaginar lo que estaba por llegar. Si bien es cierto que ya empezábamos a escuchar noticias del coronavirus por China, todo quedaba lejano y desdibujado. La sensación era que aquello no iba con nosotros.

Pero esa pandemia que nos sonaba tan ajena llegó y arrasó. Arrasó de tal manera que muchos tuvimos la sensación de vivir una película de ciencia ficción. De hecho, debo de reconocer que, en ocasiones, toda esta pandemia me lo sigue pareciendo, y tengo que pellizcarme fuerte para comprobar que no es un mal sueño.

De la mañana a la noche, nos encontramos encerrados en casa a cal y canto, algunos de nosotros con fiebre y síntomas del virus, en un país aterrado y alarmado por un bichito invisible pero muy hostil y dañino. Y, lo que empezó siendo algo breve acabó postrándonos en casa por más de tres largos e interminables meses. Poco a poco, fuimos pasando los a días, colgados al teléfono y al televisor, rodeados por cuatro paredes y, los más afortunados, algún pequeño balcón.

Esperamos que este virus venga acompañado de un cambio en el modelo de sociedad. Hemos de poner fin a muchas cosas que en los últimos 50 años hemos hecho mal. El ser humano debe ir hacia la sostenibilidad y a equilibrarse al 100% con el medio natural.

Volver a conectar con la naturaleza

¿Es necesario que en el contexto actual la mayoría de las personas estemos amontonados en grandes urbes insalubres y contaminadas en lugar de repartirnos por el territorio y ocupar y vertebrar el territorio de nuestro país?

Creo que todos tenemos la respuesta: claro que no es necesario. Hoy en día, en la era del Virtuceno, las tecnologías de la información y la comunicación nos conectan y nos acercan unos a otros, sin necesidad de que la presencia física sea necesaria. En el siglo XXI la presencia física se sustituye por la presencia virtual y este cambio nos puede a traer muchas ventajas y posibilidades.

  • Acceso a una mejor vivienda. En el medio rural, puedes conseguir una casa con amplias dimensiones sin pagar los precios astronómicos que las grandes ciudades.
  • Puedes aparcar en la puerta de tu casa.
  • Nos despedimos de esos atascos que tanto tiempo nos hacen perder.
  • Respiras un aire más limpio y sin contaminación.
  • Vives en un entorno natural más agradable donde puedes hacer comunidad con tus vecinos y amigos y disfrutar de la naturaleza
  • Tienes acceso a alimentos más saludables que provienen de la huerta local y de la ganadería de la zona.
  • Si eres de los que te gusta el huerto, puedes cultivar tus propios alimentos e incluso tener tus animales domésticos.
  • Y, si quieres ciudad, coches, centros comerciales y cemento, siempre tienes a menos de una hora de coche, una gran ciudad a la que puedes ir de visita.

Y por fin he podido llevar toda esta teoría a la práctica. Aprovechando la posibilidad que me brinda la empresa en la que trabajo de teletrabajar, decidí trasladarme al pueblo para probar. El teletrabajo puede ser una gran oportunidad para el desarrollo de los pueblos en la actualidad.

De hecho en Apadrinaunolivo.org hemos lanzado la propuesta de Despertadores Rurales Inteligentes, un centro dinámico, creativo, innovador y emprendedor para teletrabajar, acelerar y hacer realidad iniciativas de emprendimiento rural que den vida a nuestros pueblos poniendo en valor los recursos endógenos de los que disponemos y utilizando las nuevas tecnologías disponibles y que están a nuestro servicio para crear desarrollo rural sostenible.

Teletrabajando en Oliete

Con una ADSL que me proporciona alrededor de 15 megas de bajada y muchos menos de subida, me dispuse a teletrabajar desde Oliete este verano. Me detendré aquí un momento para manifestar la demanda que tiene el medio rural de conectividad en las mismas condiciones que el medio urbano, y la necesidad de la llegada de la fibra óptica a todos los municipios del país. Este es, precisamente, uno de los puntos tratados en la mesa de transformación digital del Pacto por Teruel. No queremos ser ciudadanos de segunda. Queremos los mismos derechos y acceso a los mismos servicios que en la ciudad. Si queremos un medio rural de primera división debemos tener las mejores comunicaciones.

Siguiendo con mi experiencia tengo que decir que de momento todo ha ido fantástico. Mi ordenador funciona bien y la red soporta mi trajín, entre reuniones virtuales, emails, accesos a la red compartida, etc y no sabéis lo a gusto que se está en tu casa, en un ambiente espacioso, amable, sin ruidos y sin contaminación.

En la parada del desayuno, bajo a tomar al café a bar del pueblo, donde enseguida me entero de las novedades del día. Así es la vida en el pueblo, mosca que pasa mosca que queda fichada.

Por las tardes me puedo dedicar a pasear por la chopera o por el monte, darme un baño en el río, o dar un paseo en bici rodeado de fauna y flora. Y, cuando baja el calor, voy al huerto o al jardín. Aquí siento que todo fluye diferente y mi espíritu y paz interior se agranda.

Es un lujo impagable poder disfrutar de los tesoros de vivir en un parque cultural y natural todos los días, no solo los fines de semana, todo esto no tiene precio. Os animo a probarlo, estoy seguro de que os va a gustar.

Si esto sigue así, el siguiente paso será tener mi propio huerto y animales en el corral dónde, con tanto mimo, mis abuelos cuidaban sus gallinas, pollos y pavos. Incluso tener algún gato y un perro al que sacar a pasear a la naturaleza cada día. Todo esto es impensable en la ciudad. Se llama calidad de vida, conciliación de la vida personal, familiar y profesional.

Vamos a poner de moda lo rural, es el momento.

Un saludo desde Oliete.

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Alberto Alfonso

Cofundador de Apadrinaunolivo.org

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