Un paseo entre amapolas

En primavera podemos ver preciosos campos cubiertos por ese manto rojo de bonitas amapolas que hacen las delicias de todos los que quieren fotografiar este efímero paisaje . A pesar de la belleza que esta flor silvestre desprende, hoy os queríamos contar los problemas que ocasiona en los cultivos porque, desde un punto de vista botánico, sigue siendo una «mala hierba», es decir, una planta que crece dónde no queremos que crezca.

En este artículo de Verne, nos cuentan que las amapolas son nocivas porque compiten con las plantaciones, robándole nutrientes a cereales como el trigo, la cebada o la avena. Es una flor que crece en campos de cultivo, es decir, en tierras que se trabajan, porque en estos suelos es dónde encuentran más nutrientes para alimentarse. Por lo que es muy complicado que encuentres amapolas, por ejemplo, en un bosque.

Sin embargo, cuando veas un campo lleno de amapolas, además de admirar su belleza, deberías saber que tras esta bonita estampa, hay un posible exceso de uso de químicos en ese campo.

Que haya amapolas está bien en su justa medida. Hay que buscar siempre un equilibrio. Si no hay ninguna, puede ser porque se han echado herbicidas. Si hay una barbaridad es que han echado abonos solubles.

Se trata de un círculo vicioso por desgracia, muy común en agricultura convencional. Como las amapolas molestan, se echan herbicidas, lo que acaba con toda la vida del suelo. Como se echan herbicidas, hay que echar entonces abonos nitrogenados y, en consecuencia, salen más amapolas.

El herbicida es un químico que mata algunas hierbas y que se utilizan en los campos de cultivo, ya que acaba con casi todo, menos con el cereal. Los herbicidas acaban con toda la fauna auxiliar y microorganismos del suelo que hacen falta.

El paso siguiente, entonces, es volver a recuperar esa vida con abonos solubles. Suelen ser abonos creados químicamente, de origen inorgánico (nitrógeno, fósforo o potasio) que, aparentemente, ayuda a que crezcan los cultivos, pero se «lavan» con las lluvias, contaminando así acuíferos, ríos y finalmente mares y océanos. Este ha sido, precisamente, uno de los principales problemas del desastre del Mar Menor. Los vertidos de nitratos procedentes de los campos próximos, han hecho colapsar esta laguna salada hasta tal punto que el año pasado, aparecieron miles de peces muertos a causa de la falta de oxígeno.

Como sabéis, en Apadrinaunolivo.org, seguimos los principios de la agricultura sostenible en nuestros campos, por lo que abonamos nuestros olivos con compost de origen animal, cerrando así un ciclo y con muchos más nutrientes que se van liberando poco a poco, al ritmo del olivo. Por ello, en nuestros olivares, podrás encontrar algunas amapolas, pero también otras flores silvestres que nacen de forma natural como lecheruelas, liviana, amarillas, pamplinas, trébol o gorretillas, que, de manera equilibrada no afectan negativamente a nuestros cultvivos.

¿Veis algún trébol de 4 hojas? 🙂

 

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Equipo Apadrinaunolivo.org

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